CiberConfesionarios

470013620d965_590_211sbres-1232743902-011CONCEPTO:

Muchos párrocos en los EEUU se quejan de que sus confesionarios están vacíos pero no ocurre lo mismo en Internet, donde miles de norteamericanos deciden confesar cada día sus pecados. La tendencia crece en los EEUU, pese a que la Iglesia católica no reconoce este tipo de prácticas. A través de páginas como ivescrewedup.com, mysecret.tv o forgivenet.com, usuarios revelan robos, adicciones y asesinatos.

Al ingresar al sitio debe responder a las siguientes preguntas: “¿Cuándo fue la última vez que se confesó?, ¿Cuántas veces ha dejado de respetar el precepto festivo de acudir a misa?, ¿Cuál es su estado civil?, ¿Está inscripto a alguna asociación de voluntarios?, ¿Se considera una persona capaz de dialogar con los creyentes de otras religiones?”.
El pecador dispone de un mínimo de 1000 caracteres y un máximo de 3.500 para explicar qué mandamiento ha violado y cuáles fueron sus faltas.
Una vez finalizada la confesión, se presiona la tecla “Amén” y el correo es enviado instantáneamente. A los pocos días recibirá la absolución en su casa o podrá pasar por la parroquia a recibirla personalmente.

“Soy adicto a la pornografía. Comenzó cuando estaba en sexto de primaria”, dice, por ejemplo, uno de los usuarios de mysecret.tv, donde unas 2.500 confesiones actualmente publicadas están relacionadas con sexo, pornografía o adulterio.

Estos sitios en Internet están gestionados por iglesias de fe protestante o luterana, que no contemplan la confesión como un proceso en el que la participación de un párroco sea absolutamente necesaria. El reverendo Bobby Gruenewald, portavoz de LifeChurch.tv, un consorcio de 13 iglesias evangélicas de Oklahoma que gestiona mysecret.tv, reconoció a que el éxito de su portal, creado hace dos años, les tomó por sorpresa. “Cuando comenzamos recibíamos más de 1,3 millones de visitas en un sólo día”, dijo Gruenewald. El proyecto estaba en principio destinado a miembros de esta iglesia pero, dada su popularidad, sus responsables decidieron que debía permanecer abierto a todos.

Tanto en mysecret.tv como en páginas similares, las confesiones son anónimas, lo que supone un problema si existen sospechas de que, más que un pecado venial, se trata de una conducta delictiva. “He matado a cuatro personas. Una de ellas era un chaval de 17 años”, reconoce uno de los usuarios de ivescrewedup.com, si bien el resto del mensaje hace pensar que se trata del testimonio de un soldado en territorio de guerra. “Es difícil reaccionar en estos casos porque la página es totalmente anónima y ni siquiera tenemos la posibilidad de rastrear el protocolo IP” para identificar al internauta, dijo Gruenewald.

La Iglesia Católica se opone oficialmente a la confesión online, pero algunas parroquias norteamericanas también están usando fórmulas de mercadotecnia moderna para atraer a los fieles al confesionario.

Según un estudio realizado por la Universidad de Georgetown en 2005, un 42% de los católicos de los EEUU no se confiesa nunca. Ello ha llevado a algunas parroquias a, por ejemplo, habilitar confesionarios en lugares como centros comerciales. La primera página de “ciberconfesión” se llama MySecret (mysecret.tv) y fue puesta en marcha en 2007 por la iglesia evangélica LifeChurch. En sus comienzos mysecret.tv tenía 1,3 millones de visitas al día. Ahora reúne unas 2.500 confesiones, la mayoría relacionadas con el sexo, la pornografía y el adulterio. Otras de las webs que se dedican a absolver a la gente de sus pecados son Confesssione dei Peccati Preti Online (sacerdotes en línea).
CONCLUSIONES:

En una sociedad en la que lo habitual es usar la red para realizar operaciones cotidianas como pagar facturas, reservar una mesa o hacer la compra, cada vez más personas deciden aprovechar la comodidad y anonimato de la red para expiar sus faltas. Páginas como ivescrewedup.com, mysecret.tv o forgivenet.com o forgivenet.com han cobrado fuerza en EE UU, la mayoría evangélicas, pero, como pecadores hay por todo el mundo, hay confesores en línea en muchos idiomas.

Por un lado analizamos lo que supone por el usuario. Toda persona tiene un sentido de culpabilidad, es evidente, y es evidente que el confesionario (y el cristianismo en general) salió como respuesta a este sentimiento. No importa lo grande que sea el pecado, siempre puedes remediarlo confesando. Teniendo actualmente las iglesias en desuso, y suponiendo el acto de confesar algo primitivo y incluso de mal gusto, el rediseño de esto en el campo digital parece lógico (dejando de lado que hablamos de un ente que destaca por su tradicionalidad).

El usuario recibe el servicio sin todas las incomodidades que supone el tradicional, y no me refiero al estar de rodillas. El pecador, des de su casa, cuando le apetezca, puede dar rienda suelta a sus preocupaciones. No es un acto directo de emisión y recepción, y por lo tanto, como pasa con los chats, el usuario pierde la vergüenza. Puede pensar, reescribir, escoger como lo dice, y si lo ha dicho, quitarlo. Además el “anonimato”, es aparentemente mucho mas fiel que el tradicional. Realmente yo nunca me he confesado, pero estoy convencido que la gente iba allí con temor, con el discurso preparado y intentando pasar lo mas desapercibida posible. Con el digital, todo esto que se gana.

Referente al emisor, este consigue extender sus dominios. No solo topográficos, sino que toda aquella gente creyente pero sin la costumbre de ir a la iglesia, estos fácilmente pueden hacer uso del confesionario digital. La iniciativa puede sonar atrevida para los católicos más ortodoxos, innovadora para los no practicantes y muy simpática para los más laicos. También se podría decir que al ser un e-mail, algo etéreo, una pregunta que espera ser respondida en algún momento, dejando de lado lo tecnológico, es prácticamente divino. En resumen, intentan huir del tópico carca ecesiatico para decir; “¡Ey, somos guais y estamos en tu onda!” y así también destacar por encima de las otras iglesias.

La secuencia funciona así: pensar, accionar, pecar, navegar, cliquear y luego exculpar. La santa purificación llegaría a través de la PC. Fácil, rápido, cómodo y divino.

Aún así, se tiene que decir que hay muchos otros confesionarios no religiosos; blog, fotolog, facebook, msn… en todos ellos te confesas (a todo el mundo) sin razón aparente, por una necesidad de informar. Lo único que lo diferencia del confesionario es que no te llega una respuesta con los Avemarías que tienes que decir.

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